Gabriel Aúz Vázquez

Soy Gabriel Aúz, educador social especializado en conductas adictivas y hábitos saludables. Ayudo a personas fumadoras preocupadas por su salud y bienestar, y que no han conseguido todavía dejar de fumar a recuperar su salud, autoestima y libertad, para liberarse al fin de la esclavitud del tabaco.

Fumar para vivir bien

Quizás te hayas preguntado alguna vez por qué tanta gente sigue fumando, si sabe perfectamente lo que hay con el tabaco.

Si es así, tal vez te interese lo que te voy a contar.

Es posible que el nombre de Enrique Echeburúa no te suene.

No sería extraño, porque no es ningún personaje mediático.

Se trata de un psiquiatra que, entre otras cosas, ha investigado lo suyo.

Es profesor universitario y tiene un buen número de libros publicados.

Libros que he devorado, en muchas ocasiones, porque Echeburúa es todo un maestro en el ámbito de las conductas adictivas y la salud mental.

Tuve la gran suerte de poder asistir a alguna formación con él y disfrutar de su enorme conocimiento, amabilidad y simpatía.

Y hay una cosa que él dice, hablando de salud mental y sui cidio, que hoy quiero compartir contigo:

“Las personas no quieren matarse, quieren dejar de sufrir”.

¿Y por qué te cuento esto? 

Porque creo que, en el fondo, esto también puede aplicarse al tabaco.

Si fumas, no lo haces porque quieras matarte, por mucho que sepas los riesgos que encierra el tabaco.

Hay varias razones.

Pero una de ellas es porque alivia muchos malestares.

El insomnio, la ansiedad, el estrés, las preocupaciones, el nerviosismo, la angustia, el miedo, la soledad… 

Para aliviar todo eso, y algunas cosas más, puede usarse el tabaco.

Para dejar de sufrir, por usar las palabras de Echeburúa.

No para matarte.

En resumen: te aporta algo.

Pero, ¿sabes? 

Tener claro esto es una gran ventaja.

Porque existen otras formas, saludables, de aliviar ese malestar.

Y en mi formación para dejar de fumar ayudo a descubrirlas.

Y digo descubrirlas porque en realidad esas cosas ya están contigo.

Y porque descubrirlas es lo que te va a permitir verte libre de humos y sobre todo, mantenerte.

Porque una vez que las descubres, sabes que nunca más volverás a necesitar el tabaco para aliviar tus malestares.

Sólo tienes que tomar la decisión correcta.

Mil formas de dejar de fumar y sólo una de seguir haciéndolo

Conozco un montón de formas de dejar de fumar.

Puede que tú también.

La más conocida: dejarlo de golpe.

Todos conocemos a alguien que lo dejó de golpe.

No digo que no pueda funcionar. Para mucha gente funciona. 

Lo que pasa es que suele tener un precio muy alto: se pasa mucha ansiedad, se engorda, las recaídas son frecuentes, aparece el insomnio y la mala leche…

Vamos, que padece el que deja de fumar y todo su universo.

Otra forma de dejarlo es pidiendo ayuda.

Está bien. 

Pedir ayuda para resolver un problema parece inteligente.

Lo malo a veces es cómo distinguir bien a quién se la pides.

Porque, al parecer, todo puede funcionar.

Conozco a gente que dejó de fumar yendo a un curandero. 

O después de que el cura le echara una bendición.

Incluso con una cosa que le llaman los chakras (que todavía no sé lo que son).

Pero te reconozco que todos estos métodos tienen un funcionamiento un tanto… «aleatorio».

La última persona que conocí que dejó de fumar con esto de los chakras, me confesó que había dejado de fumar, después de varias recaídas, para no volver a encontrarse con la «terapeuta chákrica» que tanto le había «ayudado».

Su mayor motivación para dejar de fumar fue perderla de vista.

Pero luego hay métodos serios.

Ir a la Seguridad Social, por ejemplo. 

Te receta unas pastillas (generalmente ansiolíticos o antidepresivos) y te ayudan a dejarlo.

Si tienes suerte, claro. 

Si no la tienes, te mandan para casa con unos folios y unas pastillas. 

Y búscate la vida. Porque la ansiedad va a llegar. Y el mono. Y las ganas de fumar.

Otra forma seria es ir a terapia psicológica.

Esta me gusta. La recomiendo en muchos casos.

Tengo grandes amistades trabajando estos temas desde consulta psicológica y a veces hasta les mando gente.

Suelo hacerlo cuando detecto otros problemas que pueden interferir en el proceso.

Pero la verdad es que hay gente que puede dejar de fumar sin necesidad de terapia. Sólo con un buen método.

Con estas personas, con aquellas que no necesitan terapia para dejar de fumar, es con las que yo trabajo. 

Y lo hago con un método riguroso, basado en la evidencia científica y prestando atención al bienestar de las personas.

A mejorar su calidad de vida desde el minuto uno.

Acompañando y aconsejando en cada momento.

Explicando el porqué de las cosas.

También hay quien deja de fumar con hipnosis, mindfulness, acupuntura…

No digo que esto no sirva, pero creo que pueden ser más bien herramientas complementarias.

Sobre todo cuando las utiliza un profesional cualificado y no un primo de tu cuñado que ha hecho un curso de hipnosis online en Udemy, y que le va muy bien.

Yo no utilizo estos métodos, aunque a veces aconsejo la meditación como una forma de ganar bienestar y mejorar la calidad de vida de quien se anima a dar un gran paso.

Y luego hay una forma de seguir fumando: encender el siguiente pitillo.

Si te estás pensando dejar de fumar, te animo a que explores alguna de las formas de dejarlo.

Sea la que sea.

Pero te aconsejo que lo hagas pidiendo ayuda a alguien serio.